sábado, 22 de octubre de 2011

Carpe diem!



Hoy he tenido un intercambio de opiniones muy interesante con una amiga que me ha hecho abrir los ojos a la realidad que me rodea y que muchas veces no sabemos apreciar. El caso es que me "quejaba" con ella de lo triste que me resulta comprobar que, desde que vivo fuera de España, no estoy del todo a gusto ni aquí ni en Madrid. Siempre estoy echando algo de menos: aquí, la libertad y la facilidad de acceso a todo que se disfruta en Madrid y cuando estoy allí, mi casa, mis comodidades, mis clases, mi espacio de aquí. Es como un "ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio" que me lleva a no estar conforme en ninguno de los dos sitios. Bueno, pues mi amiga me decía: y por qué en vez de pensar en lo que te falta en cada sitio que estás, piensas en todo lo que puedes hacer en ese momento?. Y, la verdad, que parece fácil, sería lo lógico, disfrutar de lo que estás haciendo en cada momento, pero luego llevarlo a la práctica es tremendamente difícil. Supongo que esta incapacidad de ser feliz con lo que se tiene en cada momento está directamente relacionada con el ansia de mejorar del ser humano, con no conformarse con lo que se tiene, de querer más.... Esta "inconformidad" bien entendida es buena, creo, pues te lleva a ser mejor en todos los aspectos. Pero si se convierte en la necesidad de tener cada vez más, puede hacerte muy infeliz: más dinero, más belleza, más gente alrededor..... Obviamente, no es mi caso, yo sólo echo de menos ciertas cosas, ciertas comodidades incompatibles entre ambos países, pero, a pesar de todo puedo decir que soy feliz en las dos vidas, que me gustan las dos, pero que tendría muy claro cuál elegir si tuviera que hacerlo. Mientras tanto, "carpe diem", aprovecho el momento y trato de disfrutar de la calma, del infinito tiempo para mí, de mi yoga y de las comodidades de mi casa en Jeddah y, cuando llegue a Madrid, disfrutaré conduciendo, comiendo jamón, fuet y demás placeres porcinos, tomándome una copita, yendo al cine, viajando en Metro a cualquier parte....lo uno por lo otro. Gracias por tu sabiduría, Domi!!!!

martes, 13 de septiembre de 2011

Brutalidad humana

Llevo todo el día con el mando en la mano, dispuesta a cambiar de canal rapidamente para poner a salvo mis sentimientos tan pronto como escucho las palabras "el toro de La Vega". Y es que me niego a someterme a la tortura de ver como torturan, valga la redundancia, a un pobre animal que ha cometido la torpeza de nacer toro. Bastante tengo con saber en qué consiste el festejo popular (que ni sé en qué pueblo se celebra, dada la rapidez con la que cambio de canal), bastante atroz me parece escuchar las salvajadas que hacen con el pobre astado, como para encima verlo. Y es que una no se libra de las imágenes de la barbarie española ni siquiera viviendo a miles de kilómetros de la tierra patria. Es lo que tiene la globalización, que la tele llega a todos los rincones del mundo y desde que encendí el aparato esta mañana, ya he tenido ocasión de cambiar de canal en dos ocasiones. Y las que me quedan, porque seguro que hablarán de ello, al menos, un par de veces más. Y al principio pensé: "por qué demonios tienen que hablar de esto continuamente?". Pero luego me di cuenta de que es necesario que se sepa, que se emitan las imágenes, esas que yo no puedo ver, para que todo el mundo sepa lo brutos que somos en España, las diversiones tan macabras que tenemos. Porque es muy fácil ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el nuestro. Es muy fácil criticar las atrocidades que se cometen en todo el mundo (guerras, torturas a presos, malos tratos, etc....) pero ejercer la autocrítica es muy difícil y nadie se para a pensar que el respeto no sólo se debe a los semejantes, sino que el respeto empieza por todas las especies que pueblan la tierra: animales, plantas y personas. Porque todos tenemos derecho a una vida digna.

Como venganza, me gustaría pensar que es cierto eso que predica el Budismo, y que estos bárbaros en su próxima vida, sufrirán las mismas vejaciones que ellos han cometido. Ojalá.

martes, 22 de febrero de 2011

Siempre ha habido clases y clases

Esperanza Aguirre tiene cáncer de mama. Lo siento mucho por ella, ojalá se cure. Pero Esperanza Aguirre tiene suerte. Porque Esperanza Aguirre es la presidenta de la Comunidad de Madrid, todo un cargo! Y como tal, Esperanza Aguirre tendrá un trato preferente en la sanidad pública española. Para empezar, deduzco por el tembleque que su voz dejaba escapar ayer, que el diagnóstico se ha realizado recientemente. Y hoy ingresaba en el hospital para ser operada. Ha tenido la suerte de ser ingresada inmediatamente, ni siquiera le habían hecho previamente las pruebas preoperatorias. Sin esperas. Ni siquiera para tener los resultados del preoperatorio. Para ella, servicio exprés. Cualquier pobre españolito, que paga sus impuestos como dios manda, tiene que:
1º Conseguir una cita con el oncólogo del hospital de referencia que certifique que, efectivamente, tiene cáncer, para lo cual, probablemente, le repetirán las pruebas, sobre todo si vienen de un médico privado.
2º Que ese oncólogo le envíe a hacer las pruebas preoperatorias (eso si antes no prefieren dar unas sesiones de quimio, como suelen hacer, para frenar el crecimiento del tumor).
3º Que le hagan todas las pruebas preoperatorias y obtengan el resultado apto para operar.
4º Que le den fecha para la operación.
Total, que entre unas cosas y otras pasan, al menos, 2-3 meses.
Pero Esperanza Aguirre es la presidenta de la Comunidad de Madrid y, sólo por eso, tiene derecho a saltarse todos los paso previos, ingresar inmediatamente, hacerle las pruebas preoperatorias y operarla en un sólo día. Lo nunca visto. ¿Esto no se considera tráfico de influencias? ¿Trato de favor, quizás? ..... Está claro que hasta para tener un cáncer hay que tener suerte. Y lo peor es que, cuando salga del hospital, dirá que la sanidad madrileña funciona estupendamente. Como diría aquel "manda huevos!!!".

martes, 5 de octubre de 2010

Somos camaleones


Recuerdo que cuando era pequeña, uno de los animales que más me sorprendieron, a pesar de la repugnancia que me causaba, era el camaleón. Y quizá de tanto admirar esa capacidad de mimetizarse con el ambiente que le rodea, desarrollé esa faceta camaleónica en mí misma. Me explico. Aprovechando unas reuniones de trabajo de mi marido, me he venido a pasar unos días a Dubai. Sí, otra vez a Dubai. Esa ciudad que, si viviera en España no se me ocurriría venir para nada, pero que viviendo en Jeddah es mi tabla de salvación (digo esto como si no fuera cada dos por tres a España, pero bueno, suena muy poético). El caso es que hoy pude disfrutar de un día normal: fui a la playa frente al hotel, no tuve que pagar por entrar, ni se trataba de una playa amurallada. Era una playa normal y corriente, como cualquiera en España. Después de comer fui a tomar un café a una terracita frente al mar (foto), algo impensable en Jeddah puesto que allí las terrazas de las cafeterías, las pocas que hay, son exclusivas para hombres, las mujeres estamos obligadas a consumir dentro del establecimiento. Después fui a una librería y me compré Come, Reza, Ama y, sólo cuando salía del establecimiento con mi flamante libro y me crucé con una nanny con pañuelo en la cabeza, me di cuenta de toooooodo lo que había hecho en el día de hoy sin abaya, caminando vestida como una mujer normal... Y eso me ha hecho darme cuenta de la increíble capacidad del ser humano de mimetizarse con su entorno y pasar de la opresión a la libertad sin apenas darse cuenta de ello.

martes, 28 de septiembre de 2010

Hay "honores" que matan

Esta mañana he desayunado con una no muy agradable sorpresa: cuando bajo a desayunar me dice mi marido: "mira el regalito que te han dejado tus gatos" (los callejeros que alimento). Voy a mirar, toda inocente, esperando encontrarme, como mucho una caquita y cuál sería mi sorpresa cuando me encuentro un pájaro muerto en el felpudo!!! Qué asco y qué honor! Par los poco duchos en la vida felina, os diré que los gatos no dejan de ser felinos amaestrados y, como tales, son cazadores. Y que para los gatos habituados a vivir entre hombres, es común cazar piezas y agasajarles con ellas dejándolas en la puerta de la casa. Incluso los gatos caseros, los que no salen a la calle y por tanto no tienen posibilidades de cazar presas vivas, suelen llevar comida a los lugares que comparten con sus amos. Mi gata Rosita solía llevar trocitos de comida a la cama. Me gustaría conocer el mecanismo exacto por el que las madres transmiten estos conocimientos adquiridos a sus hijos. En fin, que debería considerar un honor que el gatito en cuestión, seguro que ha sido Roxu, me haya obsequiado con tan preciada pieza, pero la verdad que desayunarse un cadáver en el felpudo y una marabunta de hormigas dispuestas a obtener comida para todo el invierno, no es muy agradable. Gracias a que he convencido a mi marido para que lo recogiera él, por supuesto, ni que decir tiene que hemos tirado felpudo y todo. En fin, este es el precio a pagar por vivir a ras del suelo, cuánto echo de menos mi 3º con ascensor....
La siguiente experiencia matinal ha sido organizar el viaje al supermercado. Hecho difícil donde los haya en un país como este: rezo a 12.15h, bien, pido el taxi a 10.30h y que me recoja a esa hora, así me libro del rezo. Llamo al taxi, imposible a esa hora. Hora disponible: 11.15h. Vaya, pues mi gozo en un pozo, ya me tengo que tragar el rezo en el supermercado. Bien, pues si el rezo empieza a 12.15, termina a 12.45h, mientras pago....pido el taxi a la 1 en punto (todo esto pensado a toda velocidad mientras hablo con la mujer de los taxis para confirmar disponibilidad). Llego al centro comercial y antes de entrar en el supermercado, me paro a mirar el escaparate de Stradivarius, que tiene una ropa monísima y que me pone los dientes largos pues no voy a poder ponerme ninguna de esas chaquetas tan monas que lucen las maniquís. Por cierto, una de ellas lleva unas sandalias preciosas, pero....qué es eso que corre por el pie? un bicho? Pues sí, efectivamente, es un bicho. Los "escaparatistas" han tenido la ingeniosa idea de verter tierra en el escaparate, muy otoñal y muy conjuntado con los tonos marrones de la ropa que exponen. El problema es que no se han molestado en buscar una tierra limpia y han debido sacarla del jardín de su casa, con lo cual, hay bichos. Qué asco, espero que nunca pongan esa ropa a la venta....qué ideas tienen....y que día repugnante llevo yo hoy.
El siguiente contratiempo es que cuando llego a la pescadería quedan sólo 2 minutos para que comience el rezo (y, por tanto, el pescadero se vaya a rezar, o lo que sea), compro 2 calamares y una merluza pero el hombre me dice que me lo limpia después del rezo, que quedan 2 minutos y se tiene que ir.....bueno, vale, daré una vuelta por ahí y luego vuelvo. Pero cual es mi sorpresa cuando, al abrir las cajas, veo que quedan 5 minutos para la 1, o sea, que han alargado el rezo 15 minutos más..... el pescadero no está, tengo que pagar (las colas después del rezo son colosales) y el conductor me recoge a la 1......adios a los calamares y la merluza, con lo hermosos que eran hoy. Total que, como veréis, la vida cotidiana, lo más fácil que hay que es ir a la compra, en este país es una carrera de obstáculos insalvable. Vamos, que hacer eso ya te hace llegar a casa agotada y con ganas de no salir de ella hasta que el frigorífico tenga telarañas! Para que luego me digan que vivo bien....

domingo, 19 de septiembre de 2010

Golpe de suerte


El diccionario de la Real Academia Española define "suerte" como "la circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede". Así hablamos de un "golpe de suerte" cuando sucede algo repentino y totalmente inesperado que nos facilita o alegra la vida en un momento dado. Pues yo acabo de vivir uno de esos golpes de suerte que me ha llevado a disfrutar inesperadamente de una ciudad también inesperadamente, para mí, bella: Londres. El pasado viernes regresabamaos a Jeddah, finalizando así nuestras vacaciones de Ramadam en España, poniendo fin a dos semanas de libertad en el vestir, en el comer, de conducir, de viajar....y lo bueno tocaba a su fin. Llegamos al aeropuerto de Barajas, donde nos informan de que el vuelo está retrasado. Esto, cuando tienes un vuelo de conexión con apenas 2 horas de espera siempre es motivo de inquietud, pero no es la primera vez que hemos despegado una hora tarde y luego hemos llegado a tiempo de coger el siguiente vuelo, así que no nos preocupamos demasiado. Hasta que, una vez dentro del avión, el comandante informa de que, debido a "problemas" con los controladores españoles y franceses, está buscando una ruta alternativa para no tener que sobrevolar Francia, lo que conllevará una duración mayor del vuelo, aproximadamente 50 minutos más. Pues estamos apañados, esto ya complica las cosas, entre el retraso y esto, ya hay muchas posibilidades de que lleguemos demasiado tarde a Londres. Mantenemos la esperanza de que el vuelo Londres-Jeddah también salga con retraso, aunque ya durante el vuelo, empezamos a soñar con la posibilidad de perder el vuelo y de poder pasar algunas horas en Londres...mmmmm.....apetecible, muy apetecible. Pues como a veces los sueños se vuelven realidad y los golpes de suerte existen, perdemos nuestro vuelo de conexión a Jeddah y disponemos de 24 horas para pasear por Londres por cortesía de British Airways!!!!. Así a la mañana siguiente, temprano, empieza nuestro periplo por la ciudad, con el fin de ver el máximo posible de cosas en las 8 horas de que disponemos. Y lo cumplimos: Hyde Park, Buckingham Palace (rebosante de gente por la visita del Papa, qué coincidencia!), Picadilly Circus, el Parlamento, el Big Ben, la Noria, el Puente de Londres, el Monumento..... Y todo esto en un soleado día de mediados de septiembre, con un cielo azul poco común para esta ciudad. Siempre dije que no tenía un interés especial por ir a Londres, que, así como mataría por ir a Paris, Londres siempre era uno de mis destinos secundarios. Craso error. Londres es una de esas ciudades europeas con solera, con sabor, con clase. Una de esas ciudades para pasear, para observar a su gente, para fotografiar mil rincones. Una ciudad para vivir, porque ni un día, ni una semana, ni un mes, serían suficientes para conocerlas, para disfrutar de todos sus rincones y de todos los Londres que habitan en él. Porque yo ayer conocí el Londres turístico, pero me faltó el nocturno, el cultural, el moderno, el clásico....y claro, en ese momento te preguntas: "...y por qué tengo que ser una expatriada en Jeddah en vez de serlo en Londres?". Quizá porque si no la vida sería demasiado perfecta.

domingo, 8 de agosto de 2010

Nada que contar

Últimamente son muchas las personas, aunque suene pedante decirlo, que me recriminan que ya no escriba en el blog. Y tienen razón, lo tengo muy abandonado, pero es que no tenía nada especial que contar, la verdad. O al menos nada digno de mencionar aquí. Llegaron las vacaciones de verano, me fui a Madrid, trabajé como una enana en mi casa tras la obra que hicimos, luego me fui a Panamá a pasar 10 días, volví a casa y seguí abriendo cajas, colocando y limpiando y, por fin, llegó el día de mi vuelta a Jeddah. Sí, nunca pensé que fuera a decir esto, pero no veía el momento de montar en el avión rumbo a mi casa. Y es que parece mentira, pero el ser humano es capaz de acostumbrarse a cualquier cosa. O al menos a mí me pasa, en cuanto cuelgo mi ropa en un armario, coloco cuatro cositas y adquiero una rutina, ya siento que estoy en casa. Y como el mes de julio fui como una peonza de un lado a otro con mi maleta a cuestas (primero en casa de mi madre, luego en un hotel hasta que nos llevaron los muebles, luego en Panamá....), pues me sentía como una homeless, con un desarraigo interno (y externo) que me llevó a una contractura generalizada que ni con los dos masajes que me dio mi amiga Montse se curaron. Pero como en esta vida nada es eterno, llegó el gran día en que me monté en ese avión de la Turkish que me devolvería a casa. Y hasta eso se hizo largo, pasamos una hora dando vueltas por la pista de Barajas (supongo que por la supuesta huelga encubierta de los controladores aéreos) y cuando ya pensaba que nos bajarían del avión y cancelarían el vuelo, arrancamos y conseguí llegar a Jeddah, a mi casa. Claro que en cuanto puse un pie fuera del aeropuerto (y su aire acondicionado) me arrepentí de llamar casa a esta sauna, pero bueno, dicen que la felicidad completa no existe y debe ser verdad. Y como comité de bienvenida, los gatos, que no hice más que poner un pie en casa e ir a la cocina para beber agua, cuando ya estaban maullando en la puerta para que les pusiera de comer. Pobrecitos, si es que todo el mundo se ha ido de vacaciones y aquí los dejan, tirados en la calle..... todos han adelgazado un montón, no sé si voy a poder recuperarlos antes de volverme a marchar, en septiembre. Y digo yo, es que aquí hasta los gatos son flojos? No son capaces de cazarse un pajarillo de vez en cuando? Será el calor, que hasta a ellos los ralentiza. Pues bien, la vida saudí se reanudó con la facilidad con que se reanuda siempre. Te levantas una mañana y ya es como si no te hubieras ido nunca, vuelves a la rutina tan fácilmente que a veces da miedo. Es cierto que la vida aquí es dura por las restricciones y diferencias culturales, pero luego tiene tantos aspectos que la hacen fácil (quizá por monótona) que llegas a sentir una dependencia absoluta de estas comodidades. Y eso asusta, sobre todo ante la idea de marchar de este país y tener que enfrentarte a la vida real. Es una especie de Síndrome de Estocolmo hacia una ciudad que es a la vez secuestrador y libertador. Raro, pero es así como lo sientes cuando vives aquí. Con lo cual comenzamos con la rutina de paseos por el mall con las amigas, piscina, gimnasio de vez en cuando (poco, para qué engañarnos), cenitas con los amigos y playa el viernes. Qué sería de nosotros, los expatriados de Jeddah, sin los exquisitos restaurantes de la ciudad, donde puedes comer delicias de todo tipo acompañadas, desgraciadamente, de agua o zumo o un cóctel sin alcohol. Y que sería de nosotros sin esas playas, prefabricadas y cerradas, dónde, a pesar de todo, conseguimos olvidar el país en el que vivimos. No sé si con esto consigo explicar la sensación de amor/odio que esta ciudad despierta. Todo es bueno pero a la vez malo. Todo podría ser perfecto, pero siempre hay algo que la hace imperfecta. Todo es bonito y feo a la vez. Todo es bueno y malo. Todo es fácil y difícil a la vez. Aquí todo el mundo es reo y verdugo a la vez. Y hablando de reos y verdugos, ayer me llegó un vídeo de una ejecución pública, cuyo enlace no voy a poner aquí por si realmente hay espías de la red como dicen. No sé si está grabado en Jeddah o en cualquier otra ciudad saudí, porque, lamentablemente, estas ejecuciones públicas se siguen llevando a cabo en todo el país. En este vídeo, grabado probablemente con un teléfono móvil, se ve la decapitación de un hombre. Una decapitación asombrosa por lo fácil y "limpia" que resulta. De un tajo. Ni una gota de sangre. El verdugo levanta el sable, lo deja caer y ¡zas! la cabeza cae y rueda, como en las películas. Tenía entendido que generalmente, para evitar el desastre de la sangre, que luego se quita tan mal, le extraen la mayor parte (no sé si la utilizarán después para transfusiones, qué pena tirarla, no?), lo que facilita el que el susodicho vaya ya medio atontado a la ejecución y que no salpique el impoluto thob (vestido blanco, típica vestimenta árabe) del verdugo. Qué apañados, cómo se notan los siglos y siglos de decapitaciones que tienen a sus espaldas, si ya dicen que la experiencia es la madre de la ciencia! Y pensaréis que tengo un humor negro, y un estómago, a prueba de bombas, pero es la única manera de sobrevivir a este tipo de cosas cuando vives aquí. Quizá sea que el hecho de que no haya sangre y todo sea tan rápido convierte esta escena real en una escena de película, de esas que vemos a menudo y te haga tomarlo menos en serio. Espero que sea eso y no que ya me haya convertido en un ser frío e insensible.
Y hablando de bombas, esta mañana hemos recibido un correo electrónico de la Embajada de España en Riad, avisándonos de las informaciones recibidas sobre posibles ataques terroristas a intereses occidentales en Qassim, una provincia al norte del país. Obviamente, desaconsejan que se viaje a esa zona, no sé si tendrá algún interés turístico o comercial, pero también recomiendan incrementar las precauciones en el resto del país. Y claro, tú te preguntas, ¿a qué se refieren con incrementar las precauciones? Porque es evidente que si un terrorista quiere atentar contra intereses occidentales, la manera más fácil de hacerlo (como ya ocurrió hace años aquí en Jeddah), es poner una bomba en un compound. O sea, que quizá es más seguro pasar el menor tiempo posible en casa, no? Pero, quien te asegura que no lo hagan en un mall? O que te sigan al salir del compound y tiroteen tu coche? Así que yo voy a seguir con mi vida como si nada, que sea lo que tenga que ser y lo que el destino nos tenga reservado. Más aún cuando, tras buscar en internet un mapa de Arabia para saber dónde se encuentra exactamente esa provincia, he visto que está bastante cerca de Medain Saleh, la ciudad a la que organizamos una excursión con los amigos en marzo, dónde, a toro pasado, supimos que hace unos años habían asesinado a unos franceses que habían hecho, exactamente, el mismo viaje que nosotros. Creo que si sobrevivimos a aquella excursión, es porque nuestro destino no es morir en Jeddah, seguro!

Y para, llegada la hora, irnos con una experiencia más, hoy he ido con dos amigas a darnos unos masajitos de pies, previo paso por un estanque de agua calentita con peces "chupadores", que nos han dejado los pies como nuevos. La sensación, sobre todo al principio, es muy extraña pues es una mezcla de cosquillas y calambres, pero es cierto que los pececillos se ponen las botas, no sé si comerán pielecillas o qué, pero chupan y mordisquean que da gusto. Luego un masajito y una buena capa de crema y listas para lucir pies en la playa!!
Bueno, pues parece que al final sí tenía cosillas que contar, no? Si va a ser verdad, que todo es aparcar la vaguería y ponerse a escribir. Gracias a todos los que me leen y me "echan de menos" cuando no escribo. Aquí seguiré para ellos, investigando en la vida saudí para tener cosas que contar!!!