Mohammed tiene 23 años y toda una vida por delante. Lo normal en un chico de su edad. Pero Mohammed ha nacido en Arabia Saudí. Y este accidente geográfico lo cambia todo. Mohammed trabaja en una clínica de rehabilitación por las tardes y estudia por las mañanas para terminar la carrera de Fisioterapia. Pero a él le gustaría estudiar en EEUU. Mohammed tiene una novia en Medina. Pero no puede verla, porque en Medina no hay lugares en los que una pareja de novios pueda encontrarse. Por eso tiene prisa por comprometerse con ella este verano. Mohammed es vírgen, no ha tenido ocasión de conocer mujer en el sentido bíblico, que no sé si será igual en el sentido "coránico". Mohammed quiere ir de vacaciones a Ibiza. Quiere ir a la playa, quiere ir a Pachá, quiere hacerlo todo. Pero de momento no se lo puede permitir. Trabaja duro para pagarse la carrera, para casarse en cuanto termine de estudiar y para empezar a tener hijos. Mohammed probablemente no hará realidad sus sueños, nunca vivirá el sueño americano, ni siquiera el ibicenco. Pero, mientras tanto, aprende a contar en español. Quizá esto sea lo más cerca que va a estar de Ibiza y de esas discotecas con las que sueña.
viernes, 4 de junio de 2010
domingo, 16 de mayo de 2010
Despedidas
Dicen que las amistades que se hacen entre personas que viven fuera de su entorno original, en el que nacieron o vivieron toda su vida, son especiales, que se crean lazos cuasi familiares. Es verdad. La parte mala es que, antes o después, llega el momento de la despedida. El momento en que cada uno continúa su viaje, su vida en otros lugares y deja un pequeño hueco, casi comparable a la pérdida de un ser querido.
Hoy hemos tenido que despedir a Olga, nuestra Olga. Y con ella a su marido, Jesús, y las peques, Paula y Marta. Cuatro pellizquitos en el corazón. Cuatro ausencias que, especialmente los primeros días, sentiré como una falta de aire en los pulmones. Porque no va a ser lo mismo ir a cualquier parte sin las manitas de Marta dándome golpecitos para pedirme que vayamos a buscar al "miao", sin las historias de Paula, sin tu sonrisa. No ha sido mucho tiempo el que hemos compartido aquí, pero ha sido intenso e inolvidable, con muchos momentos buenos (los viernes de playa, las tardes de mall, las compras compulsivas en Balad...) y alguno que otro malo (la preocupación por los problemas de salud de Jesús, los malos resultados del equipo....). Recuerdo perfectamente el día que te conocí, en el Mall of Arabia, una mañana a primeros de diciembre del año pasado. Me llamaba la atención lo callada que eras, siempre observando todo (algo que ha heredado la pequeña Marta, que todo lo mira con sus enormes ojos negros), pero poco a poco fuimos ganando confianza y has resultado ser la más cariñosa, la más entregada, la más sensible y, desgraciadamente, la primera en irte. Me gustaría que la próxima temporada volvieras aquí, pero como sé que tú prefieres quedarte en España y yo no soy egoísta, voy a frotar una de las lámparas mágicas que tanto abundan por aquí y cuando salga el genio le voy a pedir que volvamos a vernos al menos una vez al año en España, todas las Cuchis juntas, celebrando nuestra vuelta a la libertad, sin abayas, con un buen jamón y un buen vino!!!
Y mientras tanto, sólo espero que la vida te dé todo lo que mereces, que nada te haga perder la sonrisa ni el brillo de felicidad de tu mirada y, sobre todo, que no te olvides de nosotras, que aquí te vamos a extrañar mucho y todo porque tú te lo has ganado. Eres muy grande Olga, no te voy a olvidar nunca. Hasta pronto.
domingo, 4 de abril de 2010
Sensaciones
Domingo.
Cielo azul.
Frío.
Lluvia.
Jamón, chorizo, lomo.
Pan.
Chupitos.
Me gusta conducir.
Mujeres enseñando las piernas.
Español.
Libertad.
Cumpleaños de la Gran Vía.
Metro.
Autobús.
Abrir el grifo y beber agua.
Calles limpias.
Carteles con mujeres en ropa interior.
Carteles con hombres en ropa interior.
Revistas de moda.
Revistas del corazón.
Tele-basura.
A veces las cosas sencillas dejan de serlo. Y es cuando te das cuenta de que la vida está hecha de pequeñas cosas. Y que son esas pequeñas cosas las que te hacen feliz, las que te hacen sentir bien. Las que te hacen la vida más fácil, más llevadera. Es bueno volver a casa de vez en cuando para darte cuenta de que la verdadera vida está aquí. Aquello es solamente un espejismo.
Cielo azul.
Frío.
Lluvia.
Jamón, chorizo, lomo.
Pan.
Chupitos.
Me gusta conducir.
Mujeres enseñando las piernas.
Español.
Libertad.
Cumpleaños de la Gran Vía.
Metro.
Autobús.
Abrir el grifo y beber agua.
Calles limpias.
Carteles con mujeres en ropa interior.
Carteles con hombres en ropa interior.
Revistas de moda.
Revistas del corazón.
Tele-basura.
A veces las cosas sencillas dejan de serlo. Y es cuando te das cuenta de que la vida está hecha de pequeñas cosas. Y que son esas pequeñas cosas las que te hacen feliz, las que te hacen sentir bien. Las que te hacen la vida más fácil, más llevadera. Es bueno volver a casa de vez en cuando para darte cuenta de que la verdadera vida está aquí. Aquello es solamente un espejismo.
lunes, 22 de marzo de 2010
Raro, raro, raro....

Hay cosas de este país a las que no me acostumbraré nunca. Por ejemplo, a sus extraños horarios. Mi marido pidió cita hace unos días con un especialista de rodilla y le dieron cita ayer a las 22h. Sí, a las 10 de la noche. Increíble. Pero no contentos con eso, hasta le hacen una resonancia magnética en el momento! Total, que salimos de la consulta del médico a eso de las 12 de la noche. Y todavía había más pacientes. Supongo que esta costumbre viene de antiguo, cuando no existía el aire acondicionado y se veían obligados a salir una vez se había puesto el sol. Pero ahora que hay aire acondicionado en todas partes, no tiene demasiada lógica, debe ser algo tan arraigado en ellos que continúan haciéndolo. No hay más que dejarse caer por cualquier centro comercial a las 12 de la noche para ver familias enteras (con niños e incluso bebés), haciendo la compra a esa hora. No me acostumbro.
Tampoco me acostumbro a la esclavitud a la que someten a los inmigrantes. No a nosotros, claro, los expatriados del mundo rico, sino a los bangladeshis, pakistaníes, filipinos.... Ayer, mientras mi marido se hacía la resonancia, estuve charlando con la enfermera, filipina. Después de la charla con ella, me prometí a mí misma no volver a quejarme nunca de la vida aquí. Resulta que esta pobre mujer, además de trabajar hasta la 1 e incluso 2 de la madrugada, vive en una casa donde, cuando entra el último, se cierra la puerta, por fuera evidentemente, y ya no pueden salir de nuevo hasta la mañana siguiente, por supuesto para ir a trabajar. Os lo podéis imaginar? Le pregunté, y qué pasa si hay un incendio? Y la pobre, muy segura, me respondió que abriría el de seguridad. Ja, en eso se va a molestar el de seguridad, en arriesgar su vida abriéndoos la puerta a vosotros si hay un incendio... Lo más sorprendente es que ella lo contaba con una sonrisa en la cara. Y aún así, tuvo ánimo de preguntarme a mí cómo me siento viviendo en este país. Pues mira, gracias a ti y a tu historia, me siento bien, muy bien, no puedo quejarme.
Tampoco me consigo acostumbrar a tener que calcular los rezos siempre que voy a salir de casa. Algo tan cotidiano como ir al supermercado es aquí una carrera de obstáculos. Primero comprobar los horarios de los rezos, luego calcular el tiempo que voy a tardar en hacer la compra; si es mucho hay que intentar que pille el rezo entre medias; el tercer paso es llamar al servicio de limusinas para ver si es hay coche disponibles para las horas que has elegido, aquí conviene cruzar los dedos porque si no hay, toca empezar de nuevo con los cálculos.... Total, que ir a hacer la compra es casi tan complicado como cuadrar la agenda del Presidente del Gobierno!
Tampoco me acostumbro a su "doble moral". Ayer por la tarde fuimos a cambiar el horario de unos billetes de avión a una oficina de Saudi Airlines. Mi marido se había puesto un pantalón corto (por la rodilla) porque, según él, era más cómodo para enseñarle la rodilla al médico (¿?). El caso es que llegamos a la oficina, donde nos encontramos con uno de los amigos españoles, aunque de origen marroquí. De repente, uno de los empleados de la compañía aérea comienza a decirle algo: que mi marido no va correctamente vestido y que no le va a atender así.... increíble, verdad? Pues así fue. Tuvimos que quedarnos fuera para que nos atendiera. Muy fuerte. Aunque por otro lado, debo decir que supone un pequeño alivio ver que la discriminación no es sólo para las mujeres...ya lo dice el refrán, mal de muchos, consuelo de pocos.
Tampoco me acostumbro a su costumbre, valga la redundancia, de echar una manta al suelo en cualquier parte y montar un picnic la familia al completo. Y cuando digo cualquier parte no me refiero a un parque, no, sino a la carretera, una escombrera...es algo que no puedo entender porque, para eso, no es mejor cenar en casa?
Y por último, tampoco me acostumbro a las sorprendidas miradas de los niños, especialmente de los más pequeños. Parece mentira que bebés de 2 o 3 años tengan ya la capacidad de ver como algo extraño que una mujer no lleve pañuelo en la cabeza cuando está en la calle. Debe ser un conocimiento adquirido, transmitido de madres a hijos a través del cordón umbilical.
Y, a pesar de todo, debo reconocer que estoy totalmente hecha a esta vida, a esta ciudad, a la falta de libertad, a las comodidades e incomodidades y reconozco que aquí, no se vive tan mal.
domingo, 21 de marzo de 2010
Filosofía Reiki

Hace tiempo descubrí el Reiki como filosofía de vida. Me pareció interesante y decidí comprarme un libro para aprender a practicarlo. Hace casi un año que lo leo, y no es porque sea muy gordo, sino porque no tengo tiempo para hacerlo de seguido, con lo cual, cada cierto tiempo tengo que comenzar de nuevo. Pero claro, cómo puede una persona engancharse con el Reiki cuando ya desde el principio se ve obligada a incumplirlo? Me explico: uno de los principios del Reiki dice "sólo por hoy, respeta a todo ser viviente". Y yo, muy a mi pesar, no puedo llevarlo a cabo. Nada más levantarme por la mañana, cuando bajo a desayunar, ya me veo obligada a matar unas cuantas hormigas que han salido de su hormiguero (que ya me gustaría saber dónde está), para recoger las migajas del desayuno de mi marido. A veces las cuento. Veintiséis maté el otro día. Pero he desarrollado una técnica para que su sufrimiento sea ínfimo: cojo un tissue y las machaco rápido con el pulgar. No sufren. Bueno, sufren las otras, pues yo creo que las oyen. Dicen que el sistema de comunicación de las hormigas está muy desarrollado. Por eso creo que se avisan, quizá un grito inaudible para los humanos. Así que ya de buena mañana, incumplo uno de los mandamientos Reiki. Es como si un funcionario del corredor de la muerte pretendiera ser buen cristiano....no, no se puede.
Y luego están los gatos callejeros. Tengo dos con abono de temporada en mi casa. Uno de ellos, Roxu (rubio en bable) va y viene, de hecho tiene su propia casa, aunque parece preferir la mía. El otro, sin nombre, nunca se va de mi patio. Es un gatazo enorme, gris humo, con unos impresionantes ojos verdes. Probablemente era un gato casero, hasta que algo le pasó en el lomo (quizá hongos o un bocado de perro) y lo echaron. La verdad que no tiene buena pinta, ni siquiera ahora que parece estar cicatrizando. Pero a mí, precisamente por eso, me da pena y cada día le pongo un cacharrito con pienso y otro con agua. Pareciera que le hago un favor, sí, pero que será de él cuando yo me vaya? Así que pretendo utilizar esta buena acción como penitencia por la masacre diaria de hormigas y otros insectos (tengo una colonia de algo parecido a mantis religiosas en el balcón de arriba y de vez en cuando me dedico a espachurrar los huevos que ponen en la mosquitera), pero no sé si será suficiente. Hay algún Maestro Reiki por ahí que me pueda orientar?.... Mientras tanto, seguiré con el propósito de aprenderlo, a ver si llego a dominarlo y puedo convencer a las hormigas para que no salgan entre las 9 y las 22 horas y enseñar a los gatos a cazar su propia comida. Claro que entonces estaré promoviendo la matanza indiscriminada de pájaros....uf, me temo que el Reiki es más complicado de lo que pensaba!!!
miércoles, 27 de enero de 2010
Mortaja y libertad
Me tomo la libertad de tomar prestado el título de un artículo aparecido hoy en El Pais.com: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Mortaja/libertad/incompatibles/elpepisoc/20100127elpepisoc_1/Tes. En él se habla sobre la intención del Gobierno francés de prohibir el uso del burka en todos los servicios públicos. Y, tal y como nos tienen acostumbrados, los políticos lanzan al aire bonitas frases que les harán pasar a la historia: "mortaja", lo llama uno; "signo de servidumbre", dice el mismísimo Sarkozy, quien incluso se atreve a decir que "el burka no es bienvenido en Francia". Suena bien. Todos estamos de acuerdo en que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres (aunque luego no se cumpla y nos quedemos tan tranquilos). A todos nos gustaría erradicar esta prenda de la vida de millones de mujeres. Pero yo me pregunto, es éste el medio más adecuado? Realmente se va a conseguir eliminar el burka prohibiendo su uso en los servicios públicos en Francia? Cuando se apruebe esta Ley, si es que se aprueba, las mujeres árabes no podrán vestir burka en los edificios oficiales franceses. Pero tampoco en el metro, en el autobús, en un tren, en un hospital, en un colegio...incluso podrían llegar a prohibirlo en la calle, centros comerciales y demás lugares públicos. Lamentablemente, creo que la consecuencia directa de esta prohibición será el encierro aún mayor de estas mujeres. Una condena al ostracismo. Porque, ya sea por voluntad propia o por obligación, estas mujeres no pueden salir a la calle sin su burka, y por tanto, si no pueden vestirlo, no saldrán. Lo que las condenará a una vida aún menos digna que el burka. Cuando vives en un país árabe, te das cuenta de lo importante que es para estas mujeres cubrirse el pelo y a veces la cara. No se trata de una obligación directa por parte de sus maridos, sino de una enseñanza muy arraigada en ellas, desde que son pequeñas oyen a su alrededor hablar de decencia, de rectitud, de cómo una mujer de bien debe comportarse. Y todo esto en nombre de Allah, en una sociedad profundamente religiosa. Obviamente estas niñas, cuando crecen, están convencidas de que su cara no debe ser vista por hombres ajenos a su familia. Por tanto, si se les niega el derecho de cubrirse, simplemente no saldrán a la calle. Ni irán al médico. Ni llevarán a sus hijas a la escuela..... Sinceramente, para esto, me parecería mejor que no les permitieran la entrada en Francia. Muerto el perro, se acabó la rabia.
Y, desgraciadamente, aquí nos tocará sufrir las consecuencias de esta decisión del gobierno francés: para vengar el "ultraje" francés se volverán más intransigentes y los mutawas (policía religiosa) saldrá a la calle con más ansia de castigo, de obligar a las mujeres a taparse... y eso nos incluye a nosotras, las cristianas, pues aunque no tenemos obligación de taparnos el pelo, un mutawa puede pedirte (obligarte) que lo hagas. Hace apenas 10 meses que vivo aquí y cada vez veo más mujeres totalmente tapadas (incluso los ojos), parece que las "normas de decencia en el vestir" se están endureciendo cada vez más. Y, para colmo de males, aquí el "burka" es negro...ya podían dejarnos vestir ese color azul tan bonito!!!
En la misma edición de hoy de este periódico leo otro artículo, más preocupante que el debate francés: "Yemen, al borde del estallido": http://www.elpais.com/articulo/internacional/Yemen/borde/estallido/elpepuint/20100127elpepiint_6/Tes. La historia de Yemen es increíble: fue uno de los países clave en la Ruta de las Especias, vivió su máximo esplendor con la famosa Reina de Saba y resurgió en el siglo XVII, exportando al mundo entero "oro negro" - café - desde el puerto yemení de Moka. Fue dominado por diferentes civilizaciones, por pueblos como el egipcio, el otomano, la dinastía saudita e incluso los británicos. Hasta que alcanzó su independencia tras la Primera Guerra Mundial. Lamentablemente esta independencia les llevó a una intermitente guerra interna que preocupa más a su gobierno que el hecho de que Al Qaeda esté implantándose en el país, tal y como se ha podido comprobar tras la detención del nigeriano que intentó volar un avión el día de Navidad. Yemen está en guerra desde hace 5 años, sin tregua desde agosto del pasado año. Y para Al Qaeda esta es una zona a conquistar, es el puente que une África y Asia, territorios ya dominados por los terroristas. Una vez implantados en Yemen, les será fácil asentarse en toda la península arábiga. Y de ahí mi preocupación, por dos motivos:
1. Porque mi marido viaja con cierta frecuencia a este país, con el riesgo que esto supone por tratarse, por un lado, de un país en guerra y por otro, de un país en el punto de mira de los terroristas islámicos, capaces de secuestrar a occidentales para presionar a los gobiernos, tal y como estamos viviendo con los cooperantes españoles (aunque ya nadie, o casi nadie, se acuerde de ellos...).
2. Porque no sé hasta qué punto puede afectarnos a nosotros, los que vivimos en Saudi, el hecho de que Al Qaeda pueda llegar a implantarse en la zona. No me resulta nada tranquilizador saber que están a la vuelta de la esquina. Creo que Saudi es un país lo suficientemente interesado en mantener sus negocios con el mundo occidental, como para consentir que cédulas de este grupo terrorista se instalen aquí, pero no deja de ser un país islámico, dividido entre su fervor religioso y su dependencia económica del petróleo. Y, está claro, con los radicales no se juega y si no, mirad lo que dice un ulema (estudiante del Islam) yemení: si se admite la intervención extranjera de cualquier tipo en Yemen, "el Islam permite a los ciudadanos llamar a la guerra santa para expulsar a quienes les atacan". Y eso lo dicen ellos, que están sumidos en la pobreza más absoluta por culpa de una guerra interna que su gobierno no es capaz de finalizar!
martes, 26 de enero de 2010
Boca a boca

No, no me refiero al acto de reanimar a un moribundo, no....me refiero a ese acto por el que las cosas interesantes pasan de una persona a otra. Y nadie puede imaginarse lo importante que es eso en esta ciudad. Porque aquí las cosas no están a la vista de cualquiera. Aquí no hay una "Guía del ocio de Jeddah". Aquí todo se consigue a base de la casualidad o del boca a boca. Y es que, como decía en mi entrada anterior, hemos conocido a un grupo de españoles muy majo, con los que compartir cenas los fines de semana, viernes en la playa, fiestas, compras interesantes....en resumidas cuentas, INFORMACIÓN con mayúsculas. Resulta que, tras 9 meses viviendo aquí, hoy he descubierto un submundo de imitaciones muy, pero que muy interesante. Creía que yo era la única que no tenía un Vuitton, un Gucci, un Prada.... ja! pues no. Resulta que en Al-Balad, la parte vieja de la ciudad hay un centro comercial repleto de tiendas de bolsos, carteras, cinturones y bisutería de marca: Louis Vuitton, Prada, Gucci, CH, Versace.... Todo de imitación. Pero imitaciones muy, muy conseguidas. Como prueba, el Vuitton que me he comprado. También hay otra parte del centro comercial donde te venden los probadores de los mejores perfumes. Otra tienda donde te hacen la abaya a medida por 150 SAR (en las tiendas de los centros comerciales te piden 1000!!!)..... Y otro submundo lleno de fiestas.... con alcohol y todo!!!! Pero bueno, dónde hemos estado hasta ahora?
Además ahora estamos disfrutando de un tiempo excelente, hace fresquito (incluso algo de frío por las noches), se puede caminar incluso con abaya...qué más se puede pedir, sobre todo cuando pones la TVE y ves que en Madrid hoy ha vuelto a nevar? La verdad es que la vuelta tras las Navidades en España, no ha podido ser mejor. Esta es la mejor época del año, cuando el tiempo te da una tregua pero a pesar de todo puedes disfrutar de casi la única cosa buena de esta ciudad: la playa. Y eso unido a unos buenos amigos españoles, a compras interesantes, fiestas y cenitas ricas, hacen que la vida aquí sea "casi perfecta". O al menos lo parezca.
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